Y
tú, ¿no has pensado alguna vez ...?
Pregunta: Noto en mi Parroquia,
sobre todo por parte de algunos sacerdotes, un gran desánimo por la
escasez de vocaciones en la Iglesia. Yo no he caído en ese desánimo...”la
mies es abundante y los obreros pocos” nos dice el Señor por
tanto el problema no es nuevo; quizá nos falte creer en la segunda
parte de su enseñanza que es la de orar para que el amo de la mies
nos envíe abundantes vocaciones. ¿Podríais dar una explicación
a esta aparente crisis vocacional?
Respuesta: ¿Por qué hay escasez de vocaciones sacerdotales? ¿Será que
Cristo llama menos, o será, tal vez, que es menos escuchado? San Juan
Bosco y otros muchos santos, lo tenían muy claro...: es por lo segundo.
Hay que lavarse bien los oídos y quitar esos tapones que dificultan
la audición. Hay que ser breves con las llamadas “tontas” e “intrascendentes”,
para que cuando llame “el Importante”, nuestra línea no
esté “comunicando”.
¿Y no será, también, que es difícil seguir una
vocación que, quizás, no comprendemos ni valoramos suficientemente? ¿Apreciamos
la vocación sacerdotal? ¿Tenemos una imagen del sacerdocio tal,
que si el Señor nos llamase a él, reaccionaríamos con
la alegría propia de aquel a quien le ha tocado el gordo de la lotería?
Porque¼ tal vez, en el desconocimiento de lo que es el sacerdocio, radique
otra parte, no pequeña, de la crisis vocacional de nuestros días.
¿Qué es un cura? ¿Cómo sirve el sacerdote al Reino
de Dios y cómo contribuye a la felicidad del hombre y de la mujer de
nuestro tiempo?
+ Elegido de Dios: La vocación sacerdotal no es la
elección de un oficio, sino una llamada que nos puede dirigir Jesucristo,
fijando sus ojos en nosotros, para que identificados con Él, nos dediquemos
al servicio de todos los hombres.
Si me preguntaras el porqué de esa elección, ciertamente, no
sabría decírtelo. Desde luego, estoy seguro de que Dios no nos
elige porque nos vea capaces, sino que es su misma llamada la que nos capacita
para seguirle.
+ Para ser mediador: ¡Fíjate en la cruz! Tiene
dos palos: el uno vertical y el otro horizontal. También el sacerdote
tiene dos manos: Una para agarrarse fuertemente a Dios, y la otra para tenderla
a los hombres, sus hermanos.
Los sacerdotes son colaboradores de los obispos, a los cuales llamamos “pontífices”,
que significa “puente”. Es decir, el sacerdocio es un puente entre
Dios y los hombres, entre lo divino y lo humano. Jesucristo ha sido el primer
Sacerdote, el mediador de esta Nueva Alianza.
+ El hombre de la Eucaristía: El sacerdote no es un
teórico de la espiritualidad, sino que nos alimenta de aquello, de lo
que él mismo vive. La oración y la Eucaristía son las
que le capacitan para entregar su propia vida como alimento por todos nosotros.
Merece la pena recordar el testimonio que nos dio nuestro amado Juan Pablo
II, cuando con motivo de sus Bodas de Oro sacerdotales, nos desvelaba el secreto
de su vida: “En el arco de casi cincuenta años de sacerdocio,
la celebración de la Eucaristía sigue siendo para mí el
momento más importante y más sagrado .
Jamás en el curso de estos años, he dejado la celebración
del Santísimo Sacrificio. La Santa Misa
es de modo absoluto el centro de mi vida y de toda mi jornada.”
+ Padre espiritual: El sacerdote es un padre espiritual, que
nos engendra a una vida nueva a través de los sacramentos. Cuando escuchamos
de sus labios palabras llenas de autoridad, como “Tus pecados son
perdonados”, “Convertíos y creed en el Evangelio” o “Tomad
y comed todos de él”, en realidad,
es el mismo Cristo el que está actuando en nosotros con todo su amor
y poder, por la mediación del sacerdote.
+ Experto en humanidad: El sacerdote
acompaña todo
el recorrido de nuestra vida, hasta el punto de que se familiariza con nuestros
dolores, anhelos y alegrías. Todo ello le lleva a ser “experto
en humanidad”. La vocación sacerdotal le ha permitido acercarse
al misterio de la vida “desde dentro”¼, desde el corazón
de Cristo.
Por encima de toda esta explicación siempre hay una pregunta a la que
hay que responder: Y tú, ¿no has pensado, alguna vez, si
el Maestro te llama y te dice “Ven y sígueme”? Este
es el estribillo de una canción, “Ven y sígueme”,
compuesta por un sacerdote español enamorado del Señor, que ahora
está de misionero en Australia. Aquí transcribo algunas estrofas
de la canción:
Y tú, ¿no has pensado, alguna vez, que el Maestro te llama
y te dice, “ven y sígueme”? Tu carrera, tus planes, tu novia ¡qué más
da! Pon la mano al arado y no mires atrás.
Todavía recuerdas cómo fue¼ El pasaba
a tu lado, tú te volviste a ver¼ Ahora todo
ha cambiado, ya nada será igual. El es quien te ha llamado, no te puedes
negar¼
Aunque aún te preguntes el porqué¼,
Dios tiene sus caminos, tú lo sabes bien Como
niño en sus brazos, aprende a confiar Para
llegar al Cielo, has de hacer su voluntad
Y tú, ¿no has pensado, alguna vez, en dejar tu trabajo y
tus redes para irte con El? A la orilla del lago se encuentra la Verdad, el
Camino y la Vida, ¡no le hagas esperar!
Y tú, ¿no has pensado alguna vez, que el que quiera ganar
su vida, la va a perder? Pero, el que ahora la pierda, la encontrará.
A la vuelta del tiempo, está la Eternidad.
Y tú, ¿no has pensado alguna vez, en todas esas almas que
aún no tienen fe? Si no hay quien les predique, ¿cómo
van a creer? Escucha la llamada¼ ¿qué vas
a responder?
Y tú, ¿no has pensado alguna vez, que lo que tú no
puedes, sí lo puede El? Levanta la mirada
hacia la Virgen fiel. Pregúntale a la Esclava qué has de hacer,
qué has de hacer
Y tú, ¿no has pensado alguna vez, que Dios está gritando “a
quién enviaré”? Tienes sólo esta vida para
dársela a El. ¡Jesús crucificado tiene sed! ¡Tiene
sed!
Y tú, ¿no has sentido, tú también, su mirada
en tus ojos, y su voz, suave y firme, a la vez? Ve y vende lo que tienes, tus
proyectos también, da el dinero a los pobres, luego ven y sígueme.