Cuanto menos poseemos, más podemos poseer. Parece imposible pero no lo es, es la lógica del amor.(Madre Teresa)
La santidad no es el lujo de unos pocos, es un simple deber para cada uno de nosotros.(Madre Teresa)
Con frecuencia un gran dolor y una gran alegría forman parte de una misma experiencia.(Henry J.M Nouwen)
Cualquiera puede simpatizar con las penas de un amigo; simpatizar con sus éxitos requiere una naturaleza delicadísima.(Oscar Wilde)
El que cae en pecado es hombre; el que se arrepiente de él es un santo; quien persevera en él es un demonio. (Thomas Fuller)
Si no estamos dispuestos a morir para imitar su pasión, su vida no está en nosotros. (San Ignacio de Antioquia)
Para poder oír lo que decimos es necesario ponerse en el lugar de los que escuchan. (Jean-Jacques Rousseau)
Cuando el hombre se mira mucho a sí mismo, llega a no saber cuál es su cara y cuál es su careta. (Pío Baroja)
H aga en cada momento lo que querrá haber hecho en la hora de la muerte. (San Angela de Merici)
La fuerza no puede jamás persuadir a los hombres; sólo logra hacerlos hipócritas. (Francois Fénelon)
La mentira, aunque sea astuta, termina por romperse una pierna. Si no puedes ser verídico por bondad, aprende a serlo por cordura.(Emmanuel Geibel)
Todo lo que manda el Rey, que va contra lo que Dios manda, no tiene valor de Ley, ni es Rey quien así se desmanda.(Lope de Vega)
El hombre comienza en realidad a ser viejo cuando cesa de ser educable. (Arthur
Graf)
Poco deja quien todo lo deja, pues solo deja lo que ha de dejar quiera o no
quiera. (Beato Hno. Rafael)
Los hombres fácilmente se persuaden de que es falso, o al menos dudoso,
aquello que no desearían que fuese verdadero. (Pío XII)
La peor verdad solo cuesta un gran disgusto. La mejor mentira cuesta muchos
disgustos pequeños y al final, un disgusto grande. (Jacinto Benavente)
Si uno no se apura a cambiar el mundo, después es el mundo el que lo
cambia a él. (Mafalda)
¿No será acaso que esta vida moderna está teniendo más
de moderna que de vida? (Mafalda)
A medio mundo le gustan los perros; y hasta el día de hoy nadie sabe
lo que quiere decir «guau». (Mafalda)
Comienza tu día con una sonrisa. Verás lo divertido que es ir
por ahí desentonando con todo el mundo. (Mafalda)
Nadie puede amasar una fortuna sin hacer harina a los demás. (Mafalda)
De todos los animales de la creación el hombre es el único que bebe sin tener sed, come sin tener hambre y habla sin tener nada que decir. (John Steinbeck)
No huye el que se retira; porque has de saber, amigo Sancho, que me he retirado,
no huido; y en esto he imitado a muchos valientes, que se han guardado para
tiempos mejores, y de esto están las historias llenas. Miguel de Cervantes
(El Quijote)
No andes, Sancho, desceñido y flojo; que el vestido descompuesto da indicios
de ánimo desmazalado. Miguel de Cervantes (El Quijote)
Por la calle del “ya voy”, se va a la casa del “nunca”. Miguel de Cervantes
(El Quijote)
Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender
a callar. (Ernest Hemingway)
Nunca he encontrado a una persona de la que no tuviera nada que aprender. (A.
de Vigny)
Trabaja, en algo, para que el diablo te encuentre siempre ocupado. (San Jerónimo)
Un hombre con pereza es un reloj sin cuerda. (Jaime Balmes)
Sócrates es mi amigo, pero soy más amigo de la verdad. (Aristóteles)
Un hombre ve únicamente en la medida en que ama. (Benedicto XVI)
La belleza es el esplendor de la verdad. (Sto Tomás de Aquino)
Soy un humilde servidor en la viña del Señor. (Benedicto XVI)
La bondad implica también la capacidad de decir no. (Benedicto XVI)
Lo que gané, no lo tengo; lo que tengo, lo perdí;
sólo tengo lo que dí.
No cansarse nunca de estar empezando siempre, aunque aparentemente nada se consiga. (P. Tomás Morales SJ)
No creo que él se lo tome en serio, pero ha sido lo suficientemente hábil
para hacérselo tomar en serio a sus lectores. (Umberto Eco, a propósito
de Dan Brown, autor de Código Da Vinci)
Basta a menudo cambiar de modo de vivir para creer en la verdad
que se negaba. (Hugo de Lamennais)
No se accede a la verdad sino a través del amor. (San
Agustín)
Tener una mente abierta es como tener la boca abierta: no es
un fin, sino un medio. Y el fin es cerrar la boca sobre algo sólido.
(G. K. Chesterton)
Los fanatismos que más debemos temer son aquellos que
pueden confundirse con la tolerancia. (Fernando Arrabal)
Existe un límite en el que la tolerancia deja de ser
virtud. (E. Burke)
Sólo falta el tiempo a quien no sabe aprovecharlo. (Gaspar
Jovellanos)
El catolicismo es la única religión que libera al hombre de la degradante esclavitud de ser un hijo de nuestro tiempo. (Chesterton)
Cuando los hombres nos forjamos falsos absolutos, acabamos crucificando al Absoluto.
Son preferibles las promesas de Jesús que las garantías del mundo.
Ejemplo de vértigo semántico ocurre cuando se llama al sexo, amor;
a lo clásico, caduco; a lo nuevo, bueno; a la majadería, creatividad;
a las tentaciones, tendencias y a los principios, valores. (Eulogio López)
Fácilmente el hombre recuerda que es hijo del pasado, pero suele olvidar
con frecuencia que es padre del futuro.
Da lo que tienes, para que merezcas recibir lo que te falta. (San Agustín)
Todos los milagros de este mundo son menos milagrosos que el
milagro del mundo mismo. (San Agustín)
Una cabeza bien hecha es preferible a una cabeza muy llena.
(Montaigne)
Las tortugas puedes decirnos más de los caminos que las
liebres.
Cuando das la espalda a Dios, no ves más que tu propia
sombra.
Lo contrario de la alegría no es el sufrimiento, sino la tristeza.
Al igual que no permitimos que se desperdicie ninguna partícula del pan eucarístico, tampoco ha de despreciarse ni una sílaba de la Palabra de Dios. (San Agustín)
Para los predicadores, hay todavía un pecado mayor que el no ser coherente
con el Evangelio; que es manipularlo desde las propias ideologías.
Pocos hombres se suicidan. Pero son muchos los que “suicidan” aspectos concretos
de su personalidad.
La memoria me dice: he obrado mal. El orgullo me dice: no has podido obrar mal.
Y el orgullo acaba acallando a la memoria. (F. Nietzsche)
El que espera, ora. El que no ora, es que no espera.
En ocasiones, la oración no consiste tanto en que sintamos la presencia
de Dios; sino en que sepamos soportar su ausencia sin buscar sucedáneos
en falsos ídolos.
Nadie hay grande para su ayuda de cámara.
Es mucho menos pesado tener a un niño en brazos que cargarlo sobre la
conciencia. (Jérôme Lejeune, en torno al aborto)
El relativismo no es la cuna de la democracia, es el virus que acabará
con ella.
La oración no es una técnica, sino una gracia. (Jacques Philippe)