Sobre la New Age

Desde Estados Unidos se ha difundido una espiritualidad conocida como "New Age" (Nueva Era), que ha ido tomando cada vez más fuerza entre la clase social media-alta, entre los llamados "yuppies". Dado que no pretenden ser una religión, ni mucho menos una secta, mi pregunta es żes compatible nuestro cristianismo con la vivencia de esta espiritualidad?
Comencemos por explicar de qué se trata. La "New Age" no es una religión que disponga de unas estructuras para su difusión, sino que más bien es una corriente cultural que ha nacido en un contexto muy occidental, con el intento de dar respuesta al vacío que el hombre siente. Ellos afirman que estamos entrando en una nueva era (New Age) -llamada la Conspiración de Acuario-, que supera a la era cristiana -dominada por el signo Piscis-.
Como podéis imaginar por lo dicho, una de las características esta espiritualidad es el "sincretismo", es decir, el "batiburrillo" de elementos que se mezclan en ella: astrología, ecología, ocultismo, orientalismo, cristianismo, y un largísimo etc... En pocas palabras, un poquito de cada cosa y "agítese bien" antes de tomarlo. Eso sí, lo que la "New Age" no admite es la necesidad de pertenecer a una religión determinada para encontrarse con la verdad. Se limita a dar pistas para que cada uno se encuentre con su verdad. Es la propia conciencia la que crea su propia religión individual. No hay ya un salvador: el mesías está en cada uno. En el fondo, la afirmación primera que se esconde detrás de esta espiritualidad es la negación de la Revelación de Dios. Es decir, como Dios no se ha revelado, yo me las arreglo para conocer la divinidad a través de un camino fabricado por mi mismo -de lo más tortuoso por cierto-.
Evidentemente, todo esto es incompatible con nuestra religión cristiana. El Papa lo ha denunciado en diversas ocasiones (ver el discurso a los obispos norteamericanos el 28 de Mayo de 1993). La cosa es grave, ya que es más que dudoso que la "New Age" crea en un Dios personal. La divinidad se presenta como la expresión más elevada de la conciencia cósmica. El ser supremo no es algo distinto de la propia persona: nosotros somos dios. Es decir, una espiritualidad difusa para un hombre vacío.