Mensaje de Benedicto en las JMJ 2005

Pregunta: Estuve en Colonia en las Jornadas Mundiales de la Juventud y no olvidaré nunca esa experiencia. Creo que sería de gran ayuda para todos nosotros si se nos ofreciese un resumen de las homilías del Papa, porque es verdad que allí se nos escaparon muchos detallas de su contenido.


Respuesta: Se ha dicho que “ Juan Pablo II era un Papa para ser visto y Benedicto XVI es una Papa para ser leído”. Como casi todas las frases redondas, la expresión es simplista; pero tiene algo de verdad. La profundidad de los discursos de Benedicto XVI hace muy conveniente su relectura detalla. No hay una palabra de paja, y cada párrafo expresa una idea clara y distinta.
Sería demasiado ambicioso resumir aquí todos los mensajes pronunciados por Benedicto XVI en Alemania. De sus visitas a la sinagoga de Colonia, el encuentro con los representantes de la comunidad musulmana, el discurso a los seminaristas en la iglesia de San Pantaleón, etc; quizá lo principal sea el mismo hecho de haber reservado tiempo en un programa tan apretado para compartirlo con los seminaristas –la esperanza de la Iglesia-, así como para el encuentro con judíos y musulmanes –comunidades con las que históricamente hemos estado en conflicto, y que en el momento presente protagonizan un encarnizado enfrentamiento entre ellas-.
Nos centramos en los discursos pronunciados por el Papa en Marienfeld, tanto en la Vigilia del sábado 20, como el la Misa de clausura del domingo 21, que están dirigidos de una manera más específica y directa a todos los jóvenes que asistieron a las JMJ 2005. En sus palabras se distinguen claramente las bases teológicas, sobre las que posteriormente propone las concreciones prácticas a los jóvenes:
Bases teológicas:
1. Verdadero sentido de la adoración: No se trata de un acto cultual externo a nosotros (como quien ofrece unos bienes sobrantes de su vida), sino que la verdadera adoración supone la donación de la propia vida. Eso ha de realizarse en primer lugar por la adaptación de nuestros esquemas al estilo y a la voluntad de Dios. Los Magos de Oriente se llevaron la sorpresa de que el Rey que buscaban era muy distinto de lo que habrían podido suponer. El seguimiento a ese Rey conlleva una renovación interior abrazando la paz, la humildad, el despojamiento y la cruz.
2. La Eucaristía es una transformación del mundo por el amor. Al modo como ocurre con la fisión nuclear, la eucaristía es el detonante de toda una serie de trasformaciones concatenadas: trasformación sustancial del pan en vino, de la injusticia en justificación, de la muerte en vida y, en definitiva, del hombre viejo en el hombre nuevo.
3. En la Eucaristía la adoración debe llegar a ser unión. La adoración es al mismo tiempo sumisión y abrazo amoroso con Dios. No hemos de tener miedo a la sumisión a Dios, ya que nos libera desde lo más íntimo de nuestro ser.
4. Sentido de comunión con la Iglesia: Dios ha establecido en la Iglesia un gran espacio de comunión para todos los hombres. Sabemos que la Iglesia es santa y pecadora al mismo tiempo. No nos escandalizamos por ello: “En el fondo, consuela que exista la cizaña en la Iglesia. Así, no obstante todos nuestros defectos, podemos esperar estar aún entre los que siguen a Jesús, que ha llamado precisamente a los pecadores.”
Consecuencias y aplicaciones:

a) Modelos de santidad: Los santos son los hombres liberados; más aún, ellos son los verdaderos revolucionarios y reformadores. “No son las ideologías las que salvan el mundo, sino sólo dirigir la mirada al Dios viviente, que es nuestro creador, el garante de nuestra libertad, el garante de lo que es realmente bueno y auténtico”. Las vidas de los santos demuestran que solo el amor podrá cambiar el mundo. Se nos proponen cuatro santos como modelo de adoración en el siglo XX recién terminado: Maximiliano Kolbe, Edith Stein, Madre Teresa, Padre Pío
b) Eucaristía, centro de nuestra vida: Benedicto XVI hizo un llamamiento a no reducir el domingo a una parte de un fin de semana despersonalizado por la cultura del ocio: “¡Queridos amigos! A veces, en principio, puede resultar incómodo tener que programar en el domingo también la Misa. Pero si os empeñáis, constataréis más tarde que es exactamente esto lo que le da sentido al tiempo libre. No os dejéis disuadir de participar en la Eucaristía dominical y ayudad también a los demás a descubrirla. Ciertamente, para que de ella emane la alegría que necesitamos, debemos aprender a comprenderla cada vez más profundamente, debemos aprender a amarla.”
c) Cuidado con la religiosidad light: No debemos construirnos un Dios privado a nuestra medida. “La religión se convierte casi en un producto de consumo. Se escoge aquello que place, y algunos saben también sacarle provecho. Pero la religión buscada a la «medida de cada uno» a la postre no nos ayuda.”
d) Dos fuentes, la Biblia y el Catecismo: “Por esto es tan importante el amor a la Sagrada Escritura y, en consecuencia, conocer la fe de la Iglesia que nos muestra el sentido de la Escritura?.El Papa Juan Pablo II nos ha dejado una obra maravillosa, en la cual la fe secular se explica sintéticamente: el «Catecismo de la Iglesia Católica».”
e) Comunidades de referencia: “Obviamente, los libros por sí solos no bastan. ¡Construid comunidades basadas en la fe! –en fidelidad al Papa y los obispos- En los últimos decenios han nacido movimientos y comunidades en los cuales la fuerza del Evangelio se deja sentir con vivacidad”
f) Compromiso solidario: “Puesto que recibimos al mismo Señor y Él nos acoge y nos atrae hacia sí, seamos también una sola cosa entre nosotros. Esto debe mostrase en la capacidad de perdón, en la sensibilidad hacia las necesidades de los demás, en la disponibilidad para compartir”