¿Malas
palabras?Pregunta: Hay un texto de la carta de
San Pablo a los Efesios que me llama mucho la atención. Dice así:
“Malas palabras no salgan de vuestra boca; lo que habléis
sea bueno, oportuno, constructivo y provechoso. No entristezcáis al Espíritu
Santo” (Ef 4, 29-30). Sería interesante que nos explicasen
en qué se concreta eso de las “malas palabras”
Respuesta: El término “malas palabras”es
muy amplio. Son muchas las formas en las que se puede pecar con “la boca”.
Aunque sea brevemente, y principalmente ayudándonos del Catecismo
de la Iglesia Católica, vamos a hacer un elenco de los pecados
de “palabra”, sabiendo que se distinguen de los pecados de “pensamiento”,
“obra” y “omisión”:
• Blasfemia: “Consiste en proferir contra Dios
palabras de odio, de reproche, de desafío; en injuriar a Dios, faltarle
al respeto en las expresiones, en abusar del nombre de Dios” (CIC nº
2148)
• Mentira: “Consiste en decir falsedad con intención
de engañar” (CIC nº 2482). Los motivos principales de la mentira
suelen ser la vanidad o la cobardía; y una de sus consecuencias más
nefastas es la pérdida de confianza.
• Falso testimonio y perjurio: “Una afirmación
contraria a la verdad posee una gravedad particular cuando se hace públicamente.
Ante un tribunal viene a ser un falso testimonio. Cuando es pronunciada bajo
juramento se trata de perjurio” (CIC 2476)
• Palabrotas: Se trata de expresiones groseras y bastas,
con las que se pretende muchas veces reafirmarse visceralmente en las conversaciones,
hacerse el duro o el gracioso. Además de esconder un deseo de notoriedad,
esta forma de hablar también suele denotar la falta de personalidad de
quien se deja contagiar fácilmente por su entorno.
• Insultos: Se trata de palabrotas dirigidas al prójimo
con la intención de ofenderle. En consecuencia, atenta directamente contra
la virtud de la caridad.
• Calumnias: “Palabras contrarias a la verdad,
que dañan la reputación de otros, dando ocasión a juicios
falsos respecto de ellos” (CIC 2477) El perdón del pecado de calumnia
exige reparación. Por desgracia, la calumnia, una vez que se ha lanzado,
es difícilmente reparable (“calumnia, que algo queda”); de
ahí, entre otras cosas, la gravedad de este pecado.
• Juicios temerarios: “Es admitir como verdadero,
sin tener para ello fundamento suficiente, un defecto moral en el prójimo”
(CIC 2477). En efecto, con frecuencia se hacen afirmaciones del estilo de “seguro
que?” en las que, por mucho que se hable en tono jocoso coloquial, se
están cometiendo juicios temerarios. Al igual que la calumnia, también
requieren de restitución.
• Maledicencia o críticas: “Consiste en
manifestar los defectos y las faltas de otros a personas que las ignoran, sin
razón objetiva que lo justifique” (CIC 2477). En ocasiones pueden
darse circunstancias que justifiquen el que se cuente algo negativo de otra
persona, como es el caso de un padre que quiere apartar a su hijo de una mala
compañía; pero en la mayoría de las ocasiones las críticas
suelen tener motivaciones inaceptables: envidias, rencores, o simplemente cotilleo.
• Hipocresía: Es una falta de transparencia en
nuestras palabras, tendente a mantener una duplicidad o una simulación,
fingiendo sentimientos o virtudes, por resultar de interés ante la persona
con la que se habla.
• Adulación: Es una alabanza exagerada o sin motivo,
con el objeto de agradar o captar la atención de una persona. “La
adulación es una falta grave si se hace cómplice de vicios o pecados
graves” (CIC 2480)
• Vanagloria o jactancias: Es una alabanza presuntuosa
de uno mismo. En el fondo, supone apropiarnos indebidamente de la gloria de
Dios.
• Indiscreciones: “Los secretos profesionales no
deben de ser guardados, y las confidencias no deben de ser divulgadas, especialmente
cuando son perjudiciales para otros” (CIC 2491) “Se debe guardar
la justa reserva respecto a la vida privada de la gente” (CIC 2492).
• Ironías hirientes: “Se trata de ridiculizar
a una persona, caricaturizándola de manera malévola” (CIC
2481)
• Frivolidades: Se trata de comentarios ligeros y veleidosos,
con frecuencia de tipo sensual, aunque también puede ser de tono más
genérico. Están muy en boga hoy en día como consecuencia
de la extensión de la telebasura y la radiobasura.