Hola querida familia Loiola:
Aquí estamos en Loreto, en un convento al ladito de la Virgen, en plena peregrinación de novios, escribiéndoos este testimonio.
La verdad es que como ahora somos ex - novios, no sabíamos por donde empezar, así que comencemos desde el principio.
Nuestro amor comenzó hace tres años y medio, aunque como todos vosotros sabéis nos conocíamos desde que éramos unos chiquillos. Aquí se demuestra otra vez que el Señor escribe recto con líneas torcidas y que no tiene ninguna prisa, puesto que durante muchos años nuestras vidas y conversiones personales corrieron por cauces muy distintos, y ni de lejos íbamos a suponer todo lo que el Señor tenía preparado para nosotros; aunque bien es cierto que Taco recuerda de una vez que a la Virgen de su pueblo le pidió una chica morenita de ojos verdes, y ahí es cuando comenzó todo el tema la Virgen se puso manos a “la Obra” (Opus en latín por si hay alguno de Cuenca).
En mi camino de conversión (Taco) siempre estuvo presente Noemí aunque no de forma física, pero sí real. Cuando marché a Estados Unidos me regaló un libro denominado “El Drama de Jesús”, libro que leía todas las noches cuando me iba a la cama, después de haber tenido muchas conversaciones sobre Dios con la familia protestante con la que vivía. Después de eso, y una vez de vuelta en España, en Madrid, fue ella la que me sugirió que viviese con un amigo suyo (Eduardo Barrón) cercano al Opus Dei, que me abrió un mundo nuevo delante de mis ojos; providentemente preparado por Dios a la muerte de mi padre.
De ahí en adelante se sucedieron una serie de
Desde hace unos meses, en las librerías norteamericanas se encuentra una obra, No turning back. A witness to mercy [No hay vuelta atrás. Un testimonio de la misericordia], cuyo autor es de los que tienen una vida que contar. Se trata del padre Donald H. Calloway, que narra en él de forma pormenorizada la historia de su conversión.
No es la primera vez que lo hace, y de hecho recorre el mundo con esa misión. Su agenda de conferencias, disponible en su página web, está repleta para 2011 y 2012, y ya hay algunas anunciadas para 2013 y 2014. La cubierta del libro le muestra como es hoy: con sotana, rosario en mano, junto al mar y con la tabla de surf, su gran pasión, a los pies (un cura «muy americano»). Pero en la portada de ReL le hemos mostrado también cómo era hace no tantos años: guitarra en mano y con una melena estiloheavy metal hasta media espalda.
Por aquel entonces, la vida de Calloway hacía presagiar poco su futuro. Su vida estaba, como ha confesado en alguna entrevista, «en espiral descendente». Familia desestructurada (su madre se casó tres veces), ninguna formación religiosa, pelo hasta la cintura, tatuajes por todo el cuerpo, drogas, alcohol... Era una pesadilla en las bases militares en las que
|
Su libro, “El lenguaje de Dios”, reabre el antiguo debate sobre la relación entre ciencia y fe. “Una de las grandes tragedias de nuestro tiempo es esta impresión que ha sido creada de que la Ciencia y la Religión tienen que estar en guerra”, lamenta Collins, de 56 años.
Para Collins, aclarar el genoma humano no creó un conflicto en su mente. En su lugar, le permitió “vislumbrar el trabajo de Dios”. “Cuando das un gran paso adelante es un momento de regocijo científico porque tú has estado en esta búsqueda y parece que lo has encontrado”, explica. “Pero es también un momento donde, al menos, siento cercanía con el Creador en el sentido de estar percibiendo algo que ningún humano sabía antes, pero que Dios sí sabía desde siempre.”
“Cuando has tenido por primera vez delante de ti estos 3.1 billones de letras del ‘libro de instrucciones’ que transmite todo tipo de información y todo tipo de misterios acerca de la humanidad, eres incapaz de contemplarlo página tras página sin sentirte sobrecogido. No puedo ayudar, sino admirar estas páginas
¿Qué pasó con el modelaje?
Ser modelo significa ser un punto de referencia, alguien cuyas actitudes son dignas de reproducir y yo me cansé de ser una modelo de superficialidad. Me cansé de un mundo de mentiras, apariencias, falsedad, hipocresía y engaños, una sociedad llena de antivalores, en la que se resalta la violencia, el adulterio, la droga, el alcohol, las peleas, un mundo que exalta las riquezas, los placeres, la inmoralidad sexual y el fraude. Quiero ser modelo de promoción de la verdadera dignidad de la mujer y no de su utilización comercial.
¿Cómo empezó la transformación?
Lentamente, por obra y gracia del Espíritu Santo.
|