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-Ahora no puedo porque tengo que servir a Dios. El hermano mediano salió de casa más tarde y a toda prisa. Era uno de los monaguillos, la familia le tenía mucho cariño. Cuando uno de los hombres que arreglaban el casal fallero le dijo que si les podía echar una mano le respondió: -Ahora no puedo porque tengo que servir a Dios. El hermano pequeño salió algo más tarde, casi corriendo. Leer más...
Algunas se acurrucaron en las torres de las iglesias, otras fueron a jugar y correr junto con las luciérnagas por los campos, otras se mezclaron con los juguetes de los niños. La Tierra quedó, entonces, maravillosamente iluminada. Pero con el correr del tiempo, las estrellas decidieron abandonar a los hombres y volver al cielo, dejando a la tierra oscura y triste. "¿Por qué habéis vuelto?", preguntó Dios, a medida que ellas iban llegando al cielo. "Señor, nos fue imposible permanecer en la Tierra, allí hay mucha miseria, mucha violencia, demasiadas injusticias". El Señor les contestó: "La Tierra es el lugar de lo transitorio, de aquello que cae, de aquel que yerra, de aquel que muere. |
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El hermano mayor salió para hacer oficio en la misa. Era el sacerdote del pueblo y toda la familia le apreciaba mucho. Esa mañana llevaba prisa, llegaba ajustado a misa. Por eso cuando uno de los hombres que arreglaban el casal fallero le dijo que si les podía ayudar a colocar una pieza le respondió:
Una tortuga y una liebre siempre discutían sobre quién era más rápida. Para dirimir el conflicto de opiniones, decidieron correr una carrera.
Una mujer soñó que estaba en una tienda recién inaugurada y para su sorpresa, descubrió que Dios se encontraba tras el mostrador.


