El pasado 19 de abril, tercer
aniversario del inicio de su pontificado, el Papa mantenía un caluroso
encuentro con los jóvenes y seminaristas de la ciudad de Nueva York.
Escuchando su discurso y viendo las imágenes del
encuentro, me acordé de aquel refrán irónico y sugerente:
“¡Si los jóvenes supieran y los viejos
pudiesen!”.Afortunadamente, la fluidez de la comunicación
del Papa anciano con aquellos jóvenes deseosos de recibir
su sabiduría de pastor...
Estimados hermanos de Loiola, no sé vosotros, pero yo empiezo a estar muy
saturado de defenderme frente a los distintos tópicos anticlericales que
circulan en nuestra sociedad¼
que si la Iglesia ha de cambiar, que si los Obispos se meten en política, que
si ya vale de que pretendamos un estado confesional
¿Podríais argumentar brevemente una defensa contra tales
tópicas-acusaciones?
Hace mucho tiempo que no acudía
a la misa y procesión
del Corazón
de Jesús
en mi pueblo y quedé
admirado de cómo
la gente, a pesar del clima de fuerte secularización,
llenaba las calles y se agolpaba en torno a la imagen de Jesús
para poder tocarla y venerarla. ¿Cómo
es posible que estando la sociedad como está,
todavía
dicha celebración
atraiga a tantas personas¼es
increíble?