Jesús e Iglesia

 

Pregunta: El año pasado era publicado con un notable éxito de ventas el libro de Juan Arias, "Jesús, ese gran desconocido". Al leerlo me llevé la sorpresa de que ensalza la figura de Jesús, y la presenta de forma verdaderamente atrayente; pero que, sin embargo, todo ello lo hace en medio de continuos y constantes reproches a la Iglesia Católica. Me llama la atención que alguien tan enfrentado y distanciado de la Iglesia, escriba un libro ensalzando la figura de Cristo. ¿Es un caso aislado? ¿Qué opinan ustedes?

 

Respuesta: No se trata de algo novedoso. Desde el éxito editorial de J.J. Benítez, con su serie de libros "El caballo de Troya", hasta el más reciente libro de Sánchez Drago, "Carta de Jesús al Papa", hemos visto proliferar este tipo de literatura.

En ocasiones, estas publicaciones se caracterizan por recurrir a supuestas fuentes exotéricas; otras veces, a fuentes apócrifas, etc... En el caso del libro que nos ocupa en esta consulta, "Jesús, ese gran desconocido", aunque no se descartan las fuentes exotéricas, el autor se basa mayormente en los mismos textos evangélicos.

El problema principal de este libro está en lo que se llama la "hermenéutica", es decir, en los criterios en los que se basa su interpretación del evangelio. La Iglesia Católica interpreta los evangelios a la luz de la "tradición". Por poner un ejemplo, para la Iglesia es muy importante recurrir a la interpretación que dio la primitiva comunidad cristiana y los teólogos santos, especialmente los de los primeros siglos, para comprender en profundidad el verdadero sentido de la Palabra de Dios. Es lo que se conoce con el nombre de "patrología"; una verdadera luz desde la que la Iglesia Católica comprende el evangelio.

Por el contrario, el libro del sr Arias tiene otro "criterio hemenéutico" muy distinto: la mentalidad liberal de nuestros días. Para demostrarlo, analizamos algunos pasajes de su libro suficientemente significativos:

a) Jesús y el divorcio. Al sr Arias le parece que la Iglesia ha insistido falsamente en que Jesús fue un opositor del divorcio; mientras que él parece estar seguro que su posición fue coyuntural, por motivo de que el hombre y la mujer judíos no estaban al mismo nivel de derechos. Jesús, oponiéndose al divorcio como lo hizo, estaba defendiendo a la mujer que estaba a merced del hombre. Su conclusión "liberal" es que, hoy Jesús estaría a favor del divorcio.

Una forma muy sutil para conjugar la mentalidad del momento y la doctrina de Cristo en el evangelio; pero el problema es que se trata de una interpretación forzada y falsa. Es un hecho que Mc 10, 11‑12, dice que "Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquella; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio". En el derecho romano, al contrario que en el derecho judío, la mujer podía repudiar al marido, igual que el marido a la mujer. Si el pensamiento de Jesús era el que afirma el sr Arias, ¿por qué no se posicionó el Señor a favor del derecho romano? No cabe decir que no tuviese libertad para ello, puesto que el hecho es que se posicionó contra el divorcio, que era aceptado tanto por romanos como por judíos.

b) Jesús y el celibato. Para el sr Arias el hecho de que Jesús no se casase es un enigma sin respuesta, dada la simpatía que tenía hacia las mujeres. Pero, en cualquier caso, excluye totalmente la posibilidad de que tuviese podido tener una intención de consagración a Dios Padre. Es más, llega a afirmar que "del celibato no existe ni rastro en los evangelios".

El problema del autor es que sus presupuestos ideológicos le impiden leer con objetividad los textos evangélicos: "No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido. Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda" (Mt 19, 11‑12) "Por tanto, el que se casa con su novia, obra bien. Y el que no se casa, obra mejor" (1Cor 7,38).

Una vez más, llegamos a la conclusión, de que el sr Arias no puede aceptar ni siquiera la hipótesis de que Jesús fuese célibe porque su corazón estaba unido plenamente a Dios, por el único motivo de su conocida y pública fobia a la Iglesia Católica, especialmente en todo lo referente a la sexualidad.

c) Jesús y la Iglesia. El autor del libro se plantea la pregunta de si Jesús fundó la Iglesia, y aunque no se arriesga con una respuesta objetiva, sus afirmaciones son las previsibles: "Jesús predicó una religión del corazón sin templos ni catedrales", "Jesús quiso liberar a los hombres del peso de las religiones".....


En resumen, un montón de simplismos y frases hechas, pero sin abordar los textos bíblicos fundamentales que demuestran la voluntad de Cristo de fundar la Iglesia. Por ejemplo, "Haced esto en memoria mía", "Id por todo el mundo predicando el evangelio", "Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia", etc, etc...

Podríamos citar otros muchos pasajes del libro, llegando a la misma conclusión: el autor del libro describe la figura de Jesús de una forma atrayente, pero al precio de asimilarlo a la lo que la cultura actual acepta como "políticamente correcto". En definitiva, los intentos de conocer en profundidad el rostro de Cristo al margen de su Iglesia, están condenados al fracaso.