Prevenir la homosexualidad
Pregunta: El pasado 28 de Junio escuché en la radio que se celebraba el
día del orgullo gay y de las lesbianas. Me preocupa que nuestros hijos puedan
ser inducidos a la homosexualidad por imitación de unas conductas que son
artificialmente exageradas ante la opinión pública. Me pregunto si podría
hacer algo especial en la educación de mis hijos, destinado a prevenir la
homosexualidad.
Respuesta: Efectivamente, tienes razón cuando afirmas que existe una
tendencia a exagerar artificialmente las dimensiones del fenómeno homosexual.
Se ha llegado a afirmar que un 10% de la población es homosexual.¡Algo
verdaderamente absurdo! En el fondo, tras esos números inflados se está
escondiendo el complejo de quien mendiga una consideración de normalidad, y de
quien lucha por sentirse integrado consigo mismo sin conseguirlo. Lo malo es que
cuando desde los medios de comunicación se sigue esa táctica, el efecto que se
sigue para la educación de los hijos puede ser negativo, ya que éstos
crecerán con puntos de referencia distorsionados.
Pero vayamos a tu pregunta. ¿En qué pautas pedagógicas deberíamos de
insistir para prevenir las tendencias homosexuales? Para responder esta pregunta
vamos a partir de los estudios de los diversos psiquiatras que estudian las
causas originantes de la homosexualidad (principalmente, Gerard J.M. Van Den
Aardweg, "Homosexualidad y esperanza. Terapia y curación en la experiencia
de un psicólogo" EUNSA, 1997); y a partir de ahí, nos será fácil
elaborar las pautas.
Es muy importante que el padre tenga una relación cercana con el hijo varón,
incluso que lleguen a tener esa especie de "complicidad" por el hecho
de ser el hijo varón. Lo mismo hemos de afirmar de la madre con su hija.
Téngase en cuenta que en el estudio que efectuó Bieber & Bieber con mil
entrevistas a homosexuales varones, no encontró ni uno solo que manifestase
haber tenido una buena relación con su padre.
Correlativamente, es muy importante tener el necesario desapego -sin caer en el
cariño posesivo- para con el progenitor de diferente sexo. Con frecuencia
ocurre que la respuesta a una mala relación con el padre suele ser una
relación demasiado posesiva de la madre.
Al mismo tiempo, es muy fácil que en los casos en los que se da una mala
relación dentro del matrimonio, una de las partes -con más frecuencia la
mujer- corra a refugiarse en los hijos ante su situación de intemperie. Desde
estas circunstancias fácilmente se puede estar abocado a caer en actitudes
victimistas. La madre se desahoga con el hijo, manifestándose como víctima del
padre. ¡Qué importante es que los problemas del matrimonio se afronten en la
intimidad, sin apoyarse en los hijos para buscar un colchón afectivo!
De esta forma, el cúmulo de todos estas situaciones provoca un caldo de cultivo
nocivo, en el que los hijos no pueden encontrar las referencias adecuadas para
la necesaria identificación con el propio sexo y el contrario. Evitar esas
situaciones será un seguro método para la prevención de la homosexualidad de
los hijos.
Pero a esto añádase que por lo que a los adultos se refiere, es muy importante
alejarse de la pornografía y de todo el mundo que la rodea, como medida
preventiva contra la homosexualidad. En efecto, con frecuencia ocurre entre
jóvenes y personas adultas, que la pornografía les introduce en una espiral de
búsqueda de sensaciones fuertes. En este contexto no es difícil caer en la
homosexualidad y otro tipo de aberraciones: sadomasoquismo, transexualismo,
etc...
En resumen, aunque todavía no cabe afirmar que conozcamos las causas de la
homosexualidad al 100%, sabemos lo suficiente como para afirmar que si se
siguieran esas pautas pedagógicas en la educación de los hijos; y así mismo,
si procurásemos vivir en castidad dentro de nuestro estado de vida,
difícilmente seremos víctimas de estas tendencias sexuales desviadas.