¿Tuvo
Jesús hermanos?
Pregunta:
Un osario del siglo I procedente de Jerusalén, cuyo descubrimiento se ha
conocido recientemente, con la inscripción “Sepultura de Jacobo, hijo de José,
hermano de Jesús”, ha levantado una gran polémica. ¿Contuvo los restos de
Santiago, el “hermano de Jesús”? ¿Tuvo Jesús hermanos?
Respuesta:
El
artículo de André Lemaire, paleógrafo de la Sorbona, publicado en la Biblical
Archaeology Review ha levantado una polvareda mediática considerable en las últimas
semanas. Según Lemaire, el osario está datado en el 63 d.C. y lleva esta
inscripción en arameo: “Sepultura de Jacobo, hijo de José, hermano de Jesús”.
Era habitual en los osarios mencionar el padre del difunto, pero mucho más
extraño señalar a sus hermanos; por ello, se supone que ese Jesús sería
alguien importante. Si fuera Jesucristo, tendríamos la más antigua evidencia
arqueológica sobre su figura. Enseguida algunos periodistas poco serios y los
inevitables tertulianos de guardia han pontificado sobre la cuestión, llegando
algunos a señalar que el hallazgo “pondría en duda el dogma de la perpetua
virginidad de María”.
De
entrada hay que señalar -como ha hecho el biblista Francisco Varó- que esta
urna tiene un origen inseguro, ya que un coleccionista la compró en el año
1987 en un mercado de antigüedades y no ha sido investigada hasta ahora.
Por
otro lado, los nombres grabados en la urna eran muy comunes en Israel. Por ello,
el profesor norteamericano Joseph Fitzmayer se preguntaba en el Washington Post:
“¿Cómo vamos a determinar si las personas mencionadas en el osario son las
del Nuevo Testamento? Es una posibilidad, pero no es nada más que una mera hipótesis”.
Más contundente se ha mostrado el experto en Arqueología Bíblica José L.
Ferrando, declarando al semanario Paraula que “se trata de una noticia tomada
de una revista arqueológica sacada de contexto con tintes sensacionalistas”.
Según Ferrando, en el Museo del Instituto Bíblico franciscano de Jerusalén
“existen osarios con idénticas inscripciones de muchísimos personajes bíblicos
del Nuevo Testamento”; esas inscripciones eran una manera de encomendarse a
tales personajes por parte de los nuevos cristianos. “Sacar la conclusión de
que la tumba está relacionada directamente con Jesús de Nazaret basándose
solamente en la inscripción de un osario es, cuanto menos, una hipótesis
absolutamente temeraria en arqueología”.
Además,
según Varó, una inscripción del año 63 que se refiriera a Cristo no lo
hubiera llamado “Jesús”, tratamiento pre-pascual, sino que hubiera dicho
“hermano del Señor”, conforme a lo habitual entre los cristianos de esa época.
Conviene
precisar de qué Santiago estamos hablando,
ya que algunos articulistas lo han confundido con el Patrono de España.
En el Nuevo Testamento aparece “nuestro” Santiago Apóstol, hijo de Zebedeo
y hermano de Juan Evangelista; otro apóstol Santiago, llamado “el Menor”,
hijo de Alfeo; y Santiago, “el hermano del Señor”, obispo de Jerusalén,
que sufrió el martirio hacia el 62 según los historiadores Hegesipo y Josefo.
En todo caso, aquél cuyos restos presuntamente estarían en el osario de marras
sería este último, al que algunos identifican con el hijo de Alfeo, pero en
ningún caso con Santiago el Mayor, hijo del Zebedeo.
En
sus Antigüedades,
el gran historiador judeorromano Flavio Josefo menciona a Jacobo, el pariente de
Jesús: Anás (hijo del anciano Anás), “ llamando a los miembros del Sanedrín,
trajo ante ellos a un hombre llamado Jacobo, el hermano de Jesús,
que era llamado el Cristo, y a ciertos otros, acusándoles de haber
quebrantado la ley y ordenó que fuesen apedreados”.
Pero
en realidad, la cuestión más trascendente no es ninguna de éstas, sino el
cuestionamiento de la virginidad perenne de María, la Madre de Jesús. Por
ello, resulta necesario aclarar algunos extremos.
La
palabra “hermano” en la Sagrada Escritura tiene un sentido más amplio que
para nosotros, equivalente a pariente. Basta leer con atención la Biblia para
comprobarlo. En efecto, podemos leer cómo Abraham llamaba “hermano” a Lot,
cuando Lot era su sobrino. Y Jacob llamaba “hermano” a Labán, que era su tío.
Así que el decir que alguno era “hermano” de Jesús no significa que María
tuvo más hijos, sino que estos “hermanos” eran simplemente familiares.
Pero
debe añadirse que en el caso de “los hermanos de Jesús” (de los que nunca
se dice que fueran hijos de María ni de José) la expresión no sólo puede
significar parientes en sentido amplio, sino que de hecho lo significa. En
efecto, los primeros que aparecen siempre en la lista de hermanos de Jesús son
unos tales Santiago y José (Marcos 6,3) de quienes sabemos por Marcos 15,40 que
son hijos de otra María, “hermana” de la Madre de Jesús. Ahora bien, si
los primeros de la lista no son hermanos sino parientes más lejanos, con mayor
razón lo serán el resto de parientes mencionados.
Por
tanto, los que han creído descubrir en un osario, cuya identificación es aún
muy discutida, una prueba contra la virginidad de María, por contener una
inscripción de Santiago, “hermano de Jesús”, llegan con 20 siglos de
retraso: ya los propios Evangelios hablan de los “hermanos de Jesús”,
dejando claro que sólo son parientes.
Este hallazgo, por tanto, no plantea ningún problema a la fe. Al contrario, como recuerda F. Varó, “es un testimonio más acerca del trasfondo histórico de los textos del Nuevo Testamento”. Se comprueba que los nombres de los protagonistas eran nombres corrientes de la época.