
Eutanasia solapada
Pregunta: Veo con estupor en algunos medios, he
incluso en ciertas opciones hospitalarias, formas de eutanasia solapada como
la de renunciar a la alimentación o hidratación con medios
artificiales cuando el paciente está en un estado vegetativo. Que
yo sepa no se trata de ningún modo de encarnizamiento terapéutico
que nos invite a renunciar a el para prolongar innecesariamente la vida al
paciente; a mi modo de ver es algo necesario y obligado moralmente. Podrían
ratificar o por el contrario corregir está opinión.
Respuesta: Con fecha del 14 de septiembre, la Congregación
para la Doctrina de la Fe respondía a dos preguntas planteadas por
la Conferencia Episcopal Estadounidense, acerca del tema moral que tu planteas.
Las respuestas dadas por la Congregación fueron aprobadas por el Papa
Benedicto XVI, por lo que resultan vinculantes para todos los católicos;
aunque hay que aclarar que no estamos ante una cuestión específica
de moralidad religiosa católica, sino que se trata de unas orientaciones
de ética natural. Te transcribo a continuación el texto:
Primera pregunta: ¿Es moramente obligatorio suministrar
alimento y agua (por vías naturales o artificiales) al paciente en "estado
vegetativo", a menos que estos alimentos no puedan ser asimilados por
el cuerpo del paciente o no se le puedan suministrar sin causar una notable
molestia física?
Respuesta: Sí. Suministrar alimento y agua, incluso
por vía artificial, es, en principio, un medio ordinario y proporcionado
para la conservación de la vida. Por lo tanto es obligatorio en la
medida en que y mientras se demuestre que cumple su propia finalidad, que
consiste en procurar la hidratación y la nutrición del paciente.
De ese modo se evita el sufrimiento y la muerte derivados de la inanición
y la deshidratación.
Segunda pregunta: Si la nutrición y la hidratación
se suministran por vías artificiales a un paciente en "estado
vegetativo permanente", ¿pueden ser interrumpidos cuando los
médicos competentes juzgan con certeza moral que el paciente jamás
recuperará la conciencia?
Respuesta: No. Un paciente en "estado vegetativo permanente" es
una persona, con su dignidad humana fundamental, por lo cual se le deben
los cuidados ordinarios y proporcionados que incluyen, en principio, la suministración
de agua y alimentos, incluso por vías artificiales.
La doctrina moral sobre la eutanasia recogida en el Catecismo de la Iglesia
Católica (cfr. nn. 2277-2279), recuerda que el juicio moral recto es
totalmente contrario a la eutanasia, como una acción u omisión
tendente a poner fin a la vida de personas disminuidas, enfermas o moribundas.
Ahora bien, la interrupción de tratamientos médicos onerosos,
peligrosos, extraordinarios o desproporcionados a los resultados puede ser
legítima. Interrumpir estos tratamientos es rechazar el "encarnizamiento
terapéutico". Con esto no se pretende provocar la muerte; sino
aceptar el no poder impedirla.
Está claro que la cuestión clave estriba en el juicio prudente
sobre cuándo unas determinadas terapias -curativas o paliativas- son
proporcionadas o son desmesuradas; pero, en el caso que nos ocupa, la aportación
novedosa de este documento vaticano es que la hidratación y la alimentación,
ni tan siquiera pueden ser consideradas como “terapias”.
He aquí la novedad que presenta la declaración de la Congregación
para la Doctrina de la Fe que estamos comentando: la suministración
de agua y alimentos, incluso cuando haya que hacerlo por vías artificiales,
representa siempre un "medio natural" de conservación de
la vida y no un "tratamiento terapéutico". Por lo tanto, hay
que considerarlo siempre "ordinario y proporcionado", incluso cuando
el "estado vegetativo" se prolongue. De lo contrario, estaríamos
permitiendo que un ser humano falleciese por deshidratación. Sería
tanto como negarle a un enfermo la higiene, provocando su muerte por las infecciones
consecuentes.
Recientemente, el nuevo ministro de Sanidad, Bernat Soria, declaraba que "La
eutanasia es una asignatura pendiente en la sociedad española". Sus
afirmaciones no nos han sorprendido, ya que antes de su nombramiento como
ministro, eran ya suficientemente conocidas sus posturas radicales en materia
bioética (destrucción de embriones humanos, clonación,
obtención de embriones híbridos humano-animal, etc.). Sin
embargo, nos equivocaríamos si considerásemos la eutanasia
como una amenaza futura, anunciada por el ministro de Sanidad para la próxima
legislatura. Por desgracia, la eutanasia hoy es una realidad que se ha introducido
por la “puerta trasera” en no pocos hospitales españoles.
Todos recordaremos el caso de Terri Schindler Schiavo: una mujer estadounidense
en estado vegetativo, que falleció por inanición el 31 de marzo
de 2005, a las dos semanas de que su marido hubiese obtenido de las autoridades
el permiso para retirar la hidratación y alimentación asistidas.
Pues bien, sus padres han agradecido públicamente a la Santa Sede este
documento, en el que se reafirma el deber moral de proporcionar agua y comida
a estos pacientes.