Pregunta: He visto la película de La Pasión. Me ha impactado muchísimo. Le pido al Señor que el efecto de esas imágenes no sea algo pasajero en mi vida, y que me ayude a arrancarme de mis malos hábitos. Me he dado cuenta que para sacar todo el provecho, conviene verla más de una vez, ya que hay muchas escenas que no se entienden fácilmente por su profunda simbología. Agradecería que me explicasen el sentido de las escenas siguientes: María limpiando la sangre tras la flagelación, la lagrima que cae del cielo tras la muerte de Cristo, acción del demonio en la película....
Respuesta:
Ciertamente, la película de La Pasión no se limita a describir
externamente los acontecimientos de la pasión de Cristo, sino que encubre
y descubre a la vez una profunda teología sobre el misterio de la redención,
sobre el sentido que Cristo dio a su muerte, en plena sintonía con la
fe católica. En "La Pasión" hay una profunda mística.
Baste recordar que la película se introduce con un texto del profeta
Isaías: "El ha sido herido por nuestras rebeldías, molido
por nuestras culpas; y, con sus llagas, hemos sido curados". Toda una confesión
de fe en el sentido redentor de la pasión de Cristo, que contrasta con
cierta teología secularizada que se ha limitado a presentar la muerte
de Jesús de Nazaret como "la consecuencia lógica del enfrentamiento
que un hombre coherente tiene con los poderes fácticos de su tiempo".
Los "flash back" que se intercalan en la pasión son muy clarificadores
en este sentido: "tomad y comer, esto es mi cuerpo", "nadie tiene
mayor amor que el que da la vida por sus amigos", etc...
Pero vamos a responder directamente a tu pregunta:
María recoge la sangre de su Hijo: En la película, la mujer de
Pilato entrega a María unos lienzos blancos. En una de las escenas más
conmovedoras, al terminar la flagelación de su Hijo y una vez éste
es retirado de aquel lugar, María se arrodilla y con la máxima
delicadeza y detenimiento, recoge en esos paños blancos la sangre de
su Jesús. La escena nos sugiere la misión salvífica que
Dios ha entregado a María. Ella es la dispensadora y mediadora de todas
las gracias. Ella misma es como un paño limpio y blanco que empapa toda
la sangre de Cristo, con el deseo de que no se desperdicie ni una sola gota
de su sangre, y con la intención de mediar para que el fruto de esa sangre
redentora llegue a toda la humanidad y a los hombres de todos los tiempos...
Lágrima caída del cielo: Jesús crucificado dirige su mirada
al cielo pronunciando sus últimas palabras: "Padre, a tus manos
encomiendo mi espíritu" , y de esta forma expira. En ese momento,
la cámara nos ofrece una toma aérea del monte Calvario visto desde
el cielo, que se eleva progresivamente. Finalmente cae una lágrima desde
el cielo al calvario, junto a la cruz, produciéndose el terremoto del
que nos hablan los evangelios. El sentido teológico es claro: El Padre
ha visto desde el cielo la ofrenda de su Hijo y se conmueve ante ella, lo que
es representado por la lágrima. En esto ha consistido la redención:
en que Cristo ha ofrecido su vida al Padre y en que Este se ha conmovido y ha
aceptado esa ofrenda. La resurrección será la respuesta definitiva
del Padre a la ofrenda de Cristo.
Acción de Satanás: La película comienza en Getsemaní,
donde Satanás intenta por todos los medios aprovechar la angustia de
Cristo, para tentarle contra su vocación redentora. ¿Es que un
hombre puede cargar sobre sí tanto peso, los pecados de toda la humanidad?
El pisotón con el que el Señor aplasta al serpiente, es signo
del rechazo total de la tentación de la desesperación, desaliento,
angustia, desconfianza...
Llama poderosamente la atención la presencia de Satanás en el
momento de la flagelación. Sostiene en sus brazos un niño con
rostro de adulto, que mientras que se lleva el dedo a la boca, mira a Cristo.
El rostro adulto de ese niño se muy similar al de uno de los soldados
romanos que llevan a cabo la flagelación con auténtica saña.
Se está queriendo significar que en ocasiones Satanás utiliza
y hasta dirige la acción de los hombres, como criaturas suyas.
En el recorrido por la Via Crucis, Satanás sigue al acecho al Señor,
con el intento de que se produzca el desaliento. Sin embargo, María y
Juan acompañan también a Jesús dándole el aliento
para cargar con su cruz hasta el final. Finalmente, es impresionante el grito
de desesperación de Satanás desde lo que parece ser el infierno,
en el momento en que Cristo entrega su vida en la cruz. El acto de obediencia
del Señor vence definitivamente al demonio.