Criticas constructivas

A mi desde pequeño me han predicado en contra de la crítica. La crítica es algo malo que todo cristiano debe de evitar. Pero cuando escucho la palabra "crítica constructiva", me armo un lío. ¿Existen las críticas constructivas? ¿Cuándo una crítica es constructiva o destructiva?


El término "crítica constructiva" no aparece ni en la Biblia, ni es utilizado por la mayoría de los santos. Pero, sin embargo, la tradición cristiana ha predicado ese mismo contenido, aunque haya utilizado términos diferentes para expresarlo. No olvidemos que una de las siete obras de misericordia espirituales reza así "corregir al que yerra". Es decir, corregir a alguien que va por el mal camino es una obra de misericordia y, el dejar de hacerlo puede ser motivado por la falta de amor.
La cuestión fundamental es la que tú planteas; ¿Cómo hacer esa corrección al prójimo, de manera que se trate de una crítica constructiva y no destructiva?. Aquí van unos consejos:
A) Por parte de quien hace la crítica o corrección:
1. La corrección tiene que brotar como fruto del amor al corregido. La persona tiene que percibir que está siendo corregida porque se le quiere, no por despecho.
2. Quien hace la corrección, debe de hacerla de forma que el orgullo de la otra persona no se sienta herido. Sería conveniente que muestre que también él necesita ser corregido en muchas cosas.
3. Buscar el momento adecuado. En ocasiones una corrección deberá retrasarse hasta que consideremos que la otra persona ha madurado lo suficiente para poder recibirla.
4. Utilizar el tono adecuado. El objetivo no es vencer, sino convencer. ¿De qué me sirve quedar por encima, como el aceite?. Si una corrección se hace con un tono prepotente, es probable que consiga el efecto contrario al que buscaba. Por ese camino la verdad resultará antipática.
5. Quien corrige no se debe de limitar a indicar los defectos, sino que debe de ofrecer un acompañamiento para superarlos. Tengamos en cuenta que cuando un defecto ha arraigado mucho en una persona, es posible que necesite tiempo y paciencia hasta llegar a superarse.
6. Toda corrección debe de ir precedida y acompañada de oración y sacrificios por esa persona, confiando en que la gracia de Dios lo puede todo.
B) Por parte del corregido:
1. Sentirse pecador y estar pronto a reconocerse como tal.
2. Ser consciente de que hay muchos defectos que permanecen ocultos a nuestros ojos, y son más patentes a los ojos de los demás.
3. Reflexionar que lo dramático no es tanto el ser corregi do, cuanto ser ignorado. Cuando a alguien no le importo, no se molesta en corregirme.
4. Reconocer en el prójimo a un posible instrumento de Dios para iluminarme en mi vida.
5. Aprovechar la ocasión que Dios nos da para humillarnos. No tiene sentido que le estemos pidiendo al Señor su gracia, y luego la rechacemos en cuento nos llega.
6. Pedir ayuda a quien me corrige, y confiar en que con la gracia de Dios se superarán esos defectos.