Clonación y medicina reparadora
Pregunta:. El mes de Agosto se abría con la noticia de la prohibición por parte de la Cámara de Representantes de Estados Unidos de cualquier forma de clonación humana, tanto con fines reproductivos como terapéuticos. Me gustaría saber qué posibilidades curativas tiene la clonación, así como que me explicasen el motivo por el que la moral católica lo considera inmoral.
Respuesta: Estamos en un momento crucial de las ciencias biomédicas, al haber descubierto que diversas enfermedades (parkinson, fallos cardíacos, diabetes, etc...) están provocadas por una degeneración irreversible de determinadas células. La ciencia biomédica investiga terapias para obtener "células madre", que tienen una capacidad muy grande de multiplicarse y regenerar las células enfermas. Es la llamada medicina reparadora, que posiblemente sea la medicina del futuro. El debate se plantea ante los límites éticos para obtener esas células madre, más en concreto, en si es lícita la clonación humana para obtener células embrionarias.
Dos han sido las razones que más han pesado en la prohibición de la clonación. Por una parte, la ciencia ha conseguido obtener "células madre" a partir de otras fuentes, como son el cordón umbilical extraído después del parto, los fetos abortados, e incluso a partir de algunos tejidos adultos (médula ósea, piel o intestino delgado). Permanece abierto el debate científico sobre cuál es la fuente más fácil y adecuada para obtener las células madre. Pero parece claro que ante la incertidumbre, debe de regir la máxima de Einstein: "en caso de duda, olvidar la ciencia y recordar nuestra humanidad". Es decir, aún en la duda de que pudiesen llegar a ser más o menos valiosas unas fuentes que otras para la medicina reparadora, hemos de emplearnos a fondo en la opción que no destruye seres humanos.
Pero la segunda y definitiva razón de esta prohibición no es otra que el principio ético de que "el fin no justifica los medios". El hombre no puede ser utilizado nunca como un "medio desechable" para conseguir un objetivo, por muy maravilloso que pueda presentarse. "Fabricar seres humanos" como material genético para nuestra sanación es reducir al hombre a la condición de objeto. El ser humano pasa de ser el "paciente" a convertirse en un simple "medicamento".
Lástima que este principio ético no se haya aplicado coherentemente a otras facetas de la biogenética! El fin no justifica los medios, en ningún caso!! No se debía haber concluido lo mismo en la Fecundación In Vitro? Es justificable que estemos dispuestos a fabricar artificialmente embriones para que sólo unos pocos sean "viables" y el resto sean "sacrificados"? Acaso el deseo de ser padre o madre justifica cualquier medio para conseguirlo? Por qué ante la finalidad reproductiva se justificó en su momento lo que, ahora, para un fin terapéutico se juzga como inadmisible? Estas incoherencias y otras muchas, son consecuencia de una ética débil que se formula, no ya en base a unos principios, sino por miedo a las posibles consecuencias.¡
Mención aparte merece la cuestión de si es éticamente admisible utilizar con fines terapéuticos los embriones descartados o sobrantes de la Fecundación In Vitro que están actualmente congelados en los hospitales. Algunos diputados españoles lanzaron el debate antes de marchar de vacaciones: " qué crueldad negarse a que se usen para una investigación tan prometedora si se van a destruir cuando pase el plazo legal de cinco años!"
Lo terrible es que soslayemos el debate clave sobre la necesidad de legislar de forma que no se sigan produciendo más embriones "excedentes"; y el colmo es que nuestra única preocupación sea sacar de ellos el máximo provecho, justificándonos en que les espera una muerte segura. Por mucho que nos pese, el juicio ético que merece tal posibilidad es similar al caso de que se plantease la licitud moral de experimentar científicamente con los presos del corredor de la muerte. Qué más dará; si, al fin y al cabo, van a morir!
Se llevarían una gran sorpresa esos científicos que han desafiado públicamente la prohibición de la clonación, si descubriesen las similitudes tan grandes entre los procedimientos seudocientíficos que proponen y los experimentos eugenésicos de la Alemania nazi. Eso sí, ahora con guante blanco!