|
|
||
|
¡¡Cada vida importa!! |
||
|
Salimos desde San Sebastián a las 8,30h. y ya nos encontramos con caras conocidísimas en la estación de autobuses. La verdad es que no sabíamos con quién nos íbamos a juntar, nos apuntamos al bus que había dispuesto la organización de Madrid, pero suponíamos que gente conocida no iba a faltar. Casi 6 horas de viaje hasta Madrid, pero entre el video de Bosco Gutiérrez, con el testimonio de su secuestro y venga a darle al palique con unos y con otros, se nos hizo muy ameno. Los campeones, sin duda alguna, nuestros hijos Iker y Javier, que después de la auténtica paliza que les metimos ese día no hubo ni quejas, ni casquetas, estaban encantados. A mitad de camino, en la rigurosa parada de Lerma para el hamaiketako¼ ¡sorpresa! Nos encontramos con Ramón, el de Loiola Bilbao; Carmen, la de Schola, que iba en autobús de línea¼ y a la vuelta, en el mismo lugar, Pablo y todos los de Loiola Logroño. Y es que por todo Madrid nos encontrábamos con gente conocida, gente que había hecho un montón de kilómetros para no faltar a la cita. Antes de pasar a la acción, Reino de Cristo, nos había convocado a la oración, y así, a las 15:30h. llegábamos a la Iglesia del Carmen para tener la misa. De los que íbamos en nuestro autobús, no sabemos si había alguno que habitualmente no va a misa, el caso es que ese día, acudimos todos. Y parecía que estábamos en el Encuentro de Salamanca, todo JRC y FRC al completo, la Iglesia repleta, hasta tal punto que hubo gente que se quedó fuera. El gentío y el ambientazo de fiesta desde la Puerta del Sol hasta la Puerta de Alcalá era increíble. ¿Y algunos hablas de 250.000 personas? Eso es no saber contar, o mejor dicho, no querer ver. Por que si multiplicamos 4 personas, por todos los metros cuadrados que tiene el trayecto, la cifra se acerca más bien a los 2 millones de personas que dice la organización. Entre pancartas, griterío, globos y bailes¼ nos lo pasamos todos de lo lindo, con la sintonía y la complicidad que nos unía a todos, incluso sin conocernos. Quizá este evento no va ha hacer que cambien las cosas, hemos ido porque tenemos que estar, tenemos que hacernos presentes, tenemos que gritar que nos importa la vida, que nos importan nuestros hijos, que nos importan las personas. Tenemos que trabajar a favor de la vida, no sólo acudiendo a convocatorias como ésta; sino codo a codo, en nuestro trabajo, en nuestra familia, en nuestro ámbito diario, testimoniando que la vida es bella y que todo el mundo tenemos derecho a vivirla. Pero ante todo, y sobre todo, hemos de ser conscientes que esta ideología anti-vida, y estas estructuras sociales ancladas en el mal, no se pueden cambiar si no es por un milagro que hemos de suplicar día a día Dios. Sonia Cisneros Moral. San Sebastián (Guipúzcoa) |
||
|
|
||