CARTAS AL DIRECTOR

 

 

¿Qué será será?

   A Satanás no le gustan las bodas católicas con fundamento. Cuando una de ellas comienza a gestarse suelta a todos los demonios del infierno para complicar la vida a contrayentes y familiares y todo aquél que este por alrededor.

   La boda de nuestro hijo mayor nos puso a toda la familia a la tarea. Plantamos flores con los colores del Papa en nuestro jardín riojano, jardín que Belcebú detesta porque, en una entrañable ceremonia presidida por D. Emeterio, párroco entonces de Uruñuela, la Santísima Virgen María, Reina y Señora de todo lo creado, fue entronizada en su centro,  flores que lucían espléndidas hasta que la semana anterior  pasó un fuerte temporal que las arrasó.

   El día 13, (la boda el 17) tras las vísperas de la Santa Cruz, un cofrade se dejó en el lampadario mal apagada su vela. El pueblo se despertó con el tañido de las campanas tocando a fuego.

   El carpintero trabajó hasta de noche, Los vecinos se dejaron las uñas para limpiar el tizne, como antes habían contribuido a la extinción del fuego con la tradicional cadena humana de cubos de la fuente a la parroquia. En todo el pueblo no quedó un spray-ambientador, aún así todos los asistentes salimos con un suave olor a chorizillo ahumado.

   Con Noemí ha sucedido igual. Comunicarnos que se casaba y comenzar el demonio a fastidiar todo uno. En pequeñeces pero con constancia, hasta que cansado del poco aprecio que le hacíamos nos preparó un día infernal. Era el 1º de Septiembre ( la boda, el 13) una llamada en casa a las 8,30. Era la Policía Municipal que nos comunicaba que procedente del piso de Noemí salía de una lonja el agua a oleadas.

   Panorama que encontramos al acudir: coche de policía, ambulancia (una señora se había puesto nerviosa y se había caído por la escalera, no fue nada), vecinos en los balcones, frente al portal, en el piso la tarima recién colocada convertida en brillante estanque.

   Los partes meteorológicos auguraban un fin de semana sacudido por lluvias intensas, viento y bajón de temperaturas. Compramos un paraguas de novia.

   Según lo previsto la familia fue llegando a Zumárraga desde Oslo, Palma de Mallorca, Barcelona, Logroño y Vizcaya y en el Hotel Etxeberri fue reinando la alegría. Parecía pasado el peligro pero el Maligno realizó su última pirueta consiguiendo que Noemí llegara con media hora de retraso al templo del Salvador al faltar una de las peluqueras que se había trasladado al hospital acompañando a su madre aquejada de una urgencia.

    Aceptados los contratiempos sin que Satanás consiga recoger sus frutos,. la bondad del Señor se manifiesta envolviéndonos con la solidaridad y cariño de nuestros amigos que se unen en el esfuerzo para sacar nuestros proyectos adelante.

   En ambas bodas todo estuvo en su punto: las flores, el coro, la sentida ceremonia nupcial. Cuando entran los novios los santos ángeles impiden a Satanás pasar

    La acertada elección del Etxeberri con su capilla: se sentía el Espíritu sobrevolando las dependencias. La generosa acogida de sus dueños y empleados. La restauración abundante y exquisita (que no solo del espíritu vive el hombre) lograron según palabras que pronunció D. Iñigo al inicio de las vísperas con el Santísimo expuesto,estáis asistiendo a una boda que no volveréis a ver en la vida.

   Atacados, hasta ahora, por tres de los cuatro elementos: aire, fuego y agua, ¿qué estará tramando para la siguiente boda?.(Que sea pronto porfa, que el día de nuestro encuentro con el Señor se acerca a pasos de gigante.)

   ¡¡Gracias a todos por todo!!!!

María Begoña Vidal  -  Bilbao