CARTAS AL DIRECTOR

 

 

Soy esposa de Cristo

¡Bendice alma mía al Señor

Y todo mi ser a su Santo Nombre!

¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?

Doy gracias a Dios de todo corazón,

Porque Cristo me amo y se entregó por mi

Queridos amigos de Loiola:

   Tengo la alegría de comunicaros que el pasado 8 de Septiembre, me consagró el Cardenal de Madrid, D. Antonio María Rouco, en el Orden de las Vírgenes.

   Conocí el Orden de las Vírgenes en el programa “Catecismo de la Iglesia católica” que dirige Mons. José Ignacio Munilla en Radio María. El Señor me llamaba, pero yo pensé: ¿para qué comprometerme? Ya tengo una buena relación con Dios. Cuatro meses después, en Julio de 2006 llegó a mis manos, por medio de una amiga, un artículo de LOIOLA, vuestra  revista que se titulaba “Solteros por el Reino de los Cielos” y al final decía: “No pocas mujeres cristianas solteras porque así lo ha dispuesto Dios en su providencia reciben de la Iglesia, del Obispo concretamente, el precioso Rito de consagración de Vírgenes, que las consagra directa y exclusivamente a Cristo Esposo, con una nueva gracia litúrgica y sagrada”. Por la gracia de Dios, me di cuenta que el Señor me proponía, en serio, esa consagración, que Él mismo había ido preparando, día a día en cada Eucaristía.

   En marzo de 2007 la Divina Providencia quiso que conociera al P. Esta

eban y me hiciera voluntaria de Radio María. Ese mismo año, en Diciembre, me invitó  a hacer Ejercicios Espirituales, cosa que os recomiendo a todos. Allí fue donde  conocí más al Movimiento LOIOLA.

   En la consagración de Vírgenes se celebran desposorios místicos con Jesucristo, como signo escatológico, de la Iglesia esposa de Cristo, figura de la humanidad que está llamada a ser la “esposa ataviada” del Apocalipsis. Cada una vive de su trabajo en medio del mundo, pero sin ser del mundo, nuestro ministerio es la oración y el servicio a la Iglesia. La Iglesia es nuestra fundadora y nuestro superior el Obispo diocesano, dependemos directamente de el. Nuestro carisma es SER ESPOSAS DE CRISTO. Esta es una pequeña explicación para que sepáis lo que somos.

   Doy gracias a Dios de todo corazón, que me invita a una unión intima con El en su Santísima Trinidad y le pido a María, Reina de las vírgenes, que me enseñe a amar a Cristo como ella le amó.

   Que Dios me ayude y haga mi corazón semejante al suyo. Os tengo presente en mi oración y cuento con la vuestra.

   “Encomienda tu camino al Señor y Él actuará”

Maite Barta Hernández, Ordo Virginum