¡Soy una LOIOLA!
El 1 de mayo hice mi entrada
oficial en el Movimiento LOIOLA, y digo oficial porque yo ya estaba dentro, pero
no tenía
la famosa estampa. La estampa en sí
no me produce ningún
sentimiento, tengo miles, pero esa en concreto me mira desde la mesilla de una
manera que... Es el compromiso que no puede esperar porque ahora sí
que sí
no hay excusa en este mundo para que yo no rece mi Ofrecimiento y mi Salve.
Mi historia con LOIOLA empezó en el JRC de 2002, Fátima del año siguiente, Cuatro Vientos con el papa Juan Pablo II¼ A partir de entonces ya no pude ir a muchas cosas más pero siempre ha estado ahí esperando y acogiéndome.
Tengo que confesar que durante algún tiempo estuve convencida de que yo no era para LOIOLA porque ya tenía mi propio camino espiritual y no sé cuántas tonterías más, otra prueba de lo cabezota que puedo llegar a ser como buena navarra. Más vale que Dios iluminó la cabeza de alguna persona, que se ocupó de discernirlo por mí y no dejaba de darme la tabarra; pero a mí me sobraban excusas para no dar el paso.
Ha sido un proceso más o menos largo pero al final, como no podía ser de otra forma, Dios me ha ganado como siempre hace, y me ha hecho entender que esto es un grupico de pecadores que intentan llegar hasta Arriba pero se caen y se levantan y se vuelven a tropezar; pero ahí siguen, poniéndolo todo para luchar contra la gravedad.
Ahora vendría la lista de nombres que me han ayudado a empujar mi vida espiritual pero, ¿a quién no metería? En serio, a unos los conozco más, con otros he hablado menos, pero todos están ahí y cosas tan pequeñas que nadie imaginaría, me han servido para confirmar que estamos en la misma batalla y, más vale aliarse, porque uno solo lleva las de perder.
En LOIOLA he encontrado el puente que me lleva a Dios. En LOIOLA está Dios. Y Dios me ha hecho loiola. ¡Gracias LOIOLA !
Arantxa